Historia
Historia y Arqueología
A lo largo de miles de años el hombre ha ocupado el Valle del Colca, Valle de los Volcanes y Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca, que ha dado como resultado una cultura que ha contribuido con importantes aportes a la humanidad.Fruto de una relación dialéctica entre la dura geografía andina y el hombre se alcanzó un desarrollo autónomo basado en el trabajo colectivo que le permitió transformar a la naturaleza.
Hacia el 6000 a.C. cazadores y recolectores recorrieron la zona en pos de las manadas de camélidos y de una serie de especies vegetales que eran la base de su alimentación, de los que ha quedado pinturas rupestres e instrumentos líticos en diferentes lugares como Sumbay, Puntillo, Imata y Pillones, por mencionar algunos.
Estos hombres tenían ya una concepción mágico religiosa de la vida y recurrieron a chamanes para realizar pinturas propiciatorias que asegurase una afortunada cacería, de esta manera conseguían “pasar desapercibidos” para los animales que perseguían. La piedra, trabajada de diferentes maneras, le proporcionó las herramientas que necesitaba en su actividad cotidiana.
Tuvieron que pasar miles de años para que los grupos primitivos se organizasen en una sociedad jerarquizada, constituyendo estados como se puede apreciar en Soporo (Andagua) y Antisana (Cabanaconde).
Lamentablemente, la reutilización de los suelos en épocas posteriores y la masiva construcción de andenes, ha borrado, en buena parte, las huellas del hombre de esta época llamada Formativo.
Entre el 200 a.C. y el 600 d.C., luego de un largo proceso de domesticación de plantas y animales, se pasó a una economía agraria. Es el denominado periodo Intermedio Temprano en que el hombre del Colca, comienza a construir andenes, desarrollando una agricultura de secano, terrazas que en buen porcentaje serían abandonadas luego. Se modificó de esta manera el paisaje, dándole una fisonomía peculiar.
Provenientes de Ayacucho un pueblo conquistador hizo su aparición en toda esta parte de los Andes, incorporándola a su administración. Se trata del Horizonte Medio en que el imperio Wari, dominaba sobre un extenso territorio, estableciendo centros administrativos que controlasen los diferentes valles bajo su dominio, intensificándose el uso del suelo y del agua para lo que se tuvo que recurrir a toda una tecnología constructiva e hidráulica. Predomina en este periodo el estilo ceramográfico Wari Qoscopa o Chuquibamba Temprano.

Destacan de este momento Antaymarka (Andagua), Ccachulli (Tuti) y Achachiwa (Cabanaconde), probables centros administrativos y ceremoniales. Sobre todo Achachiwa que muestra numerosas edificaciones y una gran muralla asociada.
Producida la descomposición del imperio wari, se dio un importante desarrollo local, representado por la denominada cultura Chuquibamba que desde la zona de Condesuyos va a influenciar toda el área. Se trata de una sociedad que se extiende por el valle alto del Colca y Cotahuasi, ocupando los valles medio y bajo de las cuencas de los ríos Ocoña, Camaná-Majes, Siguas y Vítor y estableció incluso enclaves en el valle del Chili, denominado por algunos Reino Aruni o Contisuyo. Se inició alrededor del 400 d.C. y sobrevivió hasta el siglo XVI, periodo conocido como Intermedio Tardío, desarrolló el estilo Chuquibamba Medio.
Corresponde a esta época el desarrollo de la arquitectura collagua que es muy similar a las de los otros pueblos de la zona; que se caracteriza por presentar un patio central en torno al cual se organiza y distribuye la vivienda, estando orientada la fachada precisamente hacia ese patio o cancha. Estas edificaciones están hechas en piedra muchas veces sin cantear con un techo de dos aguas cubierto por paja.
Importante para este periodo es Qallimarca en Cabanaconde, complejo arqueológico con numerosos recintos y que podría tratarse de la ciudad capital de los cabanas, que con la presencia inca, a los que se aliaron los collaguas, perdieron su independencia y fueron relegados a un segundo lugar. Gobernaba entonces el Tawantinsuyo Túpac Yupanqui.
La administración inca estableció centros administrativos para su control, uno de ellos en el ya mencionado complejo de Qallimarca, donde introdujeron cambios sustanciales, como puede apreciarse en numerosas estructuras. Además hay una serie de colcas en todo el valle.
Muestra de la alianza establecida entre collaguas e incas era el palacio de cobre de Coporaque, donde habría sido el centro administrativo inca más importante, lo que prueba la preponderancia que los collaguas alcanzaron en ese tiempo. Es el Horizonte Tardío (1450-1532) en que la cerámica desarrollada es la Chuquibamba Tardío, también conocida como Collagua.
Este desarrollo autónomo fue interrumpido por la llegada de los españoles que conquistaron el imperio inca e incorporaron los pueblos y territorios que lo componían a su dominio.
A partir de 1535 se nota la presencia española en el área, al concederse la primera encomienda a Cristóbal Pérez que recibió a los naturales cabana y luego, los de los otros lugares del Colca. Los españoles reconocieron tres repartimientos Yanquecollaguas, Laricollaguas y Cabanaconde que fueron repartidos a diferentes encomenderos; asimismo Andagua y Chachas.
El antiguo Contisuyo inca fue dividido en varios corregimientos de indios, creados a partir de 1565 por el gobernador Lope García de Castro, cabanas y collaguas integrarían el corregimiento de Collaguas y Andaguas y Chachas, el de Condesuyos.
La evangelización del Colca fue llevada adelante por los franciscanos que, luego de su retiro en 1581, volverían en 1590 pero sólo a algunos de sus pueblos donde construyeron templos y conventos y permanecieron hasta 1788.
Fruto de ese trabajo es una hermosa arquitectura religiosa muy admirada por propios y extraños que constituyen importante patrimonio de este pueblo; pero sobre todo una gran religiosidad popular, resultado de un intenso sincretismo religioso, que puede verse en prácticas cotidianas como en las fiestas patronales o las del calendario litúrgico católico.
Por orden del virrey Francisco de Toledo fueron establecidos una serie de pueblos, siguiendo el modelo urbanístico español, donde “fue reducida” la población nativa, estas reducciones son el origen de los actuales pueblos, tanto del Colca como del Valle de los Volcanes.
En el siglo XVII se produjo el descubrimiento del mineral de Caylloma, donde fueron abiertas minas de las que se extraía plata y que significó el despoblamiento del Colca. La minería constituyó la principal actividad desarrollada, a la que seguía la ganadería de camélidos.
A la segunda mitad del siglo XVIII corresponde la sucesión de una serie de revueltas, motivadas por los abusos de que eran objeto sus pobladores, lo que tuvo convulsionada la zona entre 1765 y 1777.
Corresponde a esos años, una serie de reformas emprendidas por los reyes de la dinastía borbónica entre las cuales está la abolición de los repartos de mercaderías y la supresión de los corregimientos. Collaguas pasó a constituir un partido con el nombre de Caylloma, dependiente de la intendencia de Arequipa. Se dio también la decadencia de los curacas que habían sido usados por la administración española para el cobro de tributos y el control de la población nativa; desprestigiados por los malos manejos de muchos y serían paulatinamente remplazados por los alcaldes.
El paso de la Colonia a la República no significó mayores cambios dentro de la sociedad indígena que continuó relegada.
Caylloma quedó convertida en una provincia del departamento de Arequipa y algunos de sus pueblos se convirtieron en distritos. En tanto que Andagua y Chachas integraban la provincia de
Condesuyos de la que se separaron en 1854 al ser creada la provincia de Castilla.
El valle del Colca quedó articulado a un circuito comercial (1835), en que la lana de ovino y la fibra de camélido se constituyeron en los productos solicitados desde Europa. Este circuito se vio fortalecido con la construcción del ferrocarril en 1870.
A consecuencia de este comercio, llegaron una serie de familias que comenzaron a apoderarse de las tierras, perjudicando a las comunidades al perder su acceso a los pastos naturales, yacimientos salineros y recursos marinos. La Reforma Agraria acabó con las haciendas.
La minería fue reactivada desde fines del siglo XIX, cuando compañías se establecieron en Caylloma, Madrigal y Arcata.
El Proyecto Majes significó cambios en la fisonomía del Colca con la construcción de carreteras, canales, represas, túneles; rompiendo el aislamiento de la zona que ha sido dada a conocer internacionalmente.
Ha habido diversos esfuerzos por desarrollar la zona como el realizado entre 1976 y 1996 por el franciscano Carlos La Fuente que hizo importante obra en Huanca y Lluta.
La promoción de la zona para el turismo ha planteado nuevos retos para la zona que no se ha visto beneficiada equitativamente.
Todo este proceso ha dado como resultado un pueblo aculturado que muestra costumbres, artesanía, gastronomía, arquitectura que constituyen una cultura viva que junto con el paisaje deben ser cuidados y conservados para su correcto uso en beneficio de sus habitantes.






