
Sibayo es uno de los Distritos del Valle del Colca que se quedó guardada en el tiempo, Ud., cierra los ojos y los abre y se encuentra con una ciudad construída íntegramente en piedra.
La fabulosa civilización Inca dejó en la zona las huellas indelebles de su trabajo, en fin de su cultura.
Sibayo está a unos 18 kilómetros de la Capital Cayllomina, en carro a unos treinta minutos.
La ciudad se encuentra, al pie de un río cantarino, que nutre las tierras del distrito.
Por allí hay acoderada al río una especie de playa donde van la gente del lugar a relajarse.
Un regidor del Concejo Provincial de Caylloma, nos refería, que era una especie de playa donde uno podía relajarse y descansar plácidamente con el solo ruido del discurrir de la agua fresca proveniente de los nevados cercanos.
Desde tiempos remotos, los lugareños se destacaron por sus piaras de llamas, las cuales las utilizaban para comercializar sus productos con otras regiones.
I la verdad que hasta los 80 las familias de Sibayo tenían por mandato del Inca sus chacras en el mar donde cosechaban cochayuyo que lo comercializaban en el tiempo de la colonia en las partes altas, conjuntamente con el pescado seco salado que llevaban en sus piaras de llamas. Después en los tiempos de la república en los mercados del país.
Los pobladores de Sibayo se la pasaban viajando y más bien era un pueblo ganadero antes que agricultor. El pueblo de Sibayo desde el principio fue un pueblo ganadero, que domesticó a los camélidos sudamericanos mejor que cualquier otro pueblo del imperio.
Según cuenta el profesor universitario e historiador Jorge Suclla, este pueblo no solamente se dedicaba a su ganado, si no que bajaba a sus chacras, por el sector de Quilca, para extraer las algas a las cuales bautizaron como cochayuyo, si no que además procesaban el agua del océano para extraer la sal marina por evaporación, que conseguían con el calor de piedras calientes, especie de hornos naturales con las cuales secaban el Cochayuyo que empaquetaban en una especie de ladrillos de varias capas.
Sibayo guarda la historia de su pueblo, en cada una de las piedras de sus hogares.